La mayoría de expertos en herencias coinciden en que es muy aconsejable hacer testamento. Su importancia no recae en tener o no patrimonio, sino en ayudar a evitar trámites largos, costes innecesarios y conflictos familiares una vez que una persona haya fallecido.
Hacer testamento sigue siendo una de esas decisiones que muchas personas posponen porque creen que no les afecta. No tienen una casa en propiedad, ni terrenos, ni un gran patrimonio, así que asumen que no es algo necesario. Sin embargo, esa idea es uno de los errores más habituales y también uno de los que más problemas pueden generar a futuro.
Evitar que la ley decida
El testamento no sirve solo para repartir bienes, sino para dejar claro qué debe hacerse cuando una persona fallece y evitar que la ley decida por ella.
Cuando no hay testamento, la herencia se tramita como herencia intestada, es decir, siguiendo lo que marca la ley, un proceso más largo, más caro y, en muchos casos, más conflictivo. De ahí que hacerlo “facilite los trámites y proteja a los herederos”. Dejar las cosas por escrito ahorra problemas incluso cuando el patrimonio es pequeño.
Tensiones entre familiares
En ausencia de testamento, lo primero es iniciar una declaración de herederos, un trámite que alarga los plazos y encarece los costes notariales. Muchas personas no son conscientes de que el reparto se hace sin tener en cuenta la voluntad de la persona fallecida, lo que puede generar tensiones entre familiares o situaciones inesperadas, especialmente cuando hay cónyuge, hijos de distintas relaciones o familiares con los que apenas hay contacto.
Heredar no es solo recibir: también hay obligaciones
Otro de los aspectos que suele pasarse por alto es que una herencia no está formada solo por bienes. Cuando sucedemos a alguien ocupamos su misma posición. No solamente recibimos los bienes, sino también las deudas. Entre ellas pueden estar deudas tributarias, obligaciones pendientes o responsabilidades civiles.
Aceptar una herencia no siempre es una buena noticia. Si no hay una planificación previa, los herederos pueden encontrarse con cargas económicas inesperadas. Dejar un testamento claro ayuda a ordenar la situación y a que quienes se quedan sepan a qué atenerse desde el principio.
Anticiparse para no dejar problemas a los demás
La clave está en la anticipación. Como con tantas cosas en la vida, anticiparse evita problemas. El planteamiento es mucho más práctico de lo que suele pensarse. No se trata de tener mucho o poco, ni de imaginar escenarios lejanos, sino de evitar trámites innecesarios y conflictos futuros. El testamento permite dejar las cosas claras y evita que otros tengan que resolver lo que pudo haberse decidido a tiempo. Además, no es algo definitivo, ya que puede modificarse en cualquier momento si las circunstancias cambian.
Resumen
Tú decides, no la ley.
Evita conflictos familiares. Reduce la posibilidad de pleitos, malentendidos o tensiones familiares.
Protege a las personas que quieres. Aseguras apoyo económico para hijos, pareja, personas con discapacidad u otros seres queridos.
Ahorra tiempo y dinero
Nombra tutores y responsables. Si tienes hijos menores, puedes designar quien cuidará de ellos y quién administrará sus bienes.
Da tranquilidad. Saber que todo está en orden te da paz a ti y a tu familia.
Perales Digital, la casa de las casas