«Hay familias que se unen y optan por la compra como inversión». Los precios medios se sitúan en 380 euros y la demanda de nuevos perfiles para este tipo de alquiler supera en cuatro veces la oferta disponible en Vitoria
Lo que antes era una decisión relativamente sencilla a la hora de iniciar los estudios en otra ciudad se ha convertido ahora en un auténtico quebradero de cabeza para la mayoría de las familias, y en un esfuerzo extra para unas economías domésticas que no hacen más que capear y enlazar subidas de precios. Da lo mismo el tipo de alquiler, ya sea la vivienda completa o una parte de ella, sucede en toda España y Vitoria no iba a ser menos. Aquí, la demanda de personas que buscan alquilar una habitación supera en cuatro veces la oferta disponible.
Aquí el precio medio por habitación se sitúa actualmente en 380 €. Aunque esa es una cifra de salida, ya que no incluye los gastos de suministro, que uno no va a vivir a oscuras, sin calefacción o sin estar conectado con el resto del mundo. Si hace cuatro o cinco años era bastante fácil encontrar en Vitoria un alquiler de vivienda por 600-700 euros, ahora ni en la peor calle de la ciudad se puede encontrar un precio así. El 50 % de lo que antes se pagaba por un piso ahora se paga por una habitación. En los últimos cinco años se han disparado los precios de alquiler.
Las zonas más demandas
Evidentemente, las zonas más cercanas a las universidades, Adurtza, San Cristóbal o Centro parte Sur son las más demandadas cada año. Son los estudiantes los que, de un curso para otro, tienen que ir mirando y buscando pisos, aunque no siempre lo que se anuncia está en condiciones y es entonces cuando la lista de opciones guardada en favoritos va quedando más mermada. Suelen ser viviendas poco modernas a las que se da salida porque a los estudiantes no les queda más remedio que vivir ahí.
Hemos detectado casos que pueden ser unos indicativos de lo que está por venir. Familias que se conocen previamente, cuyos hijos son de la misma ciudad y van a estar en Vitoria durante los años que dure la carrera, entonces optan juntarse poner la parte proporcional y por comprar la casa. Lo hacen como inversión y sabiendo que en unos años la venderán por un mayor precio.
Compran en zonas universitarias piso por un valor entre 170.000 € y 250.000 € sabiendo que, pasado el tiempo, cuando lo vendan van a obtener beneficio de esa inversión. Es una realidad que hay sobre la mesa y que da cierta idea del cambio al que estamos asistiendo en el mercado del alquiler.
Más perfiles optan por la habitación
Hay otro factor que está condicionando el alquiler por habitaciones. «Hay empresas que se dedican a alquilar por 1.000 euros a los propietarios y luego alquilan ellos por 600 euros cada habitación. Se encargan de posibles conflictos, impagos etc. y acondicionan las zonas comunes a la vivienda de varios inquilinos con pequeñas neveras, asignación de zonas en la cocina o armarios señalizados». Porque los estudiantes no son los únicos que demandan. «Ahora los universitarios tienen que competir con nuevos perfiles; no solo hablamos de extranjeros o personas de menor poder adquisitivo que no ven más opción que la de una habitación, también hay cada vez más personas que vienen a cursar un máster, otro tipo de ciclo o a aprender el idioma y buscan una estancia de seis meses.
Estamos detectando un nuevo comportamiento por parte de algunos compradores. «Es algo incipiente y no responde a la cantidad de demanda que hay, pero hay compradores que se interesan por viviendas que puedan reformar fácilmente eliminando o reduciendo al mínimo cocina y comedor para crear más dormitorios o ampliar los que hay y luego así alquilar.
¿Por qué esa demanda tan por encima del cada vez más limitado stock disponible de vivienda en Vitoria? La respuesta no es nueva y responde a múltiples factores: la ley de arrendamientos que protege al inquilino, la incertidumbre por los casos de impagos, la protección que se da a determinados casos de vulnerabilidad, además de los gastos con los que tiene que correr el propietario, han complicado y mucho el panorama. Todo ello hace que finalmente muchos no alquilen sus activos y es lo que ha provocado que la oferta prácticamente haya desaparecido.





