Consejo: nunca firmes un contrato de compraventa de un piso si hay una página en blanco, porque ese espacio vacío podría rellenarse después
Antes de llegar a la firma de escrituras para la compra de un inmueble, normalmente se firma un contrato de compraventa entre comprador y vendedor. Además de leer bien a qué nos comprometemos, es fundamental saber dónde colocar la firma para que el documento tenga validez con todas las garantías ante un posible contencioso.
Recomendamos revisar todos los espacios del documento, firmar cada una de las hojas y utilizar tinta azul para diferenciar con facilidad el original de las copias.
Una página en blanco dentro de un contrato de compraventa puede parecer un detalle sin importancia, pero debería ser motivo suficiente para detener la firma. Nunca firmes un contrato de compraventa de un piso si hay una página en blanco, porque ese espacio vacío podría rellenarse después. El principal riesgo es que un espacio vacío permita incorporar posteriormente información o condiciones que no estaban presentes cuando el comprador dio su consentimiento. Nuestra recomendación es sencilla: cualquier página o hueco que no vaya a utilizarse debe completarse o tacharse delante de las partes antes de firmar.
Firmar todas las páginas
Aconsejamos además firmar todas las páginas del contrato, y no únicamente aquella en la que aparecen las firmas finales. Con esta precaución se dificulta que posteriormente pueda sustituirse una hoja por otra diferente.
También proponemos utilizar un bolígrafo de tinta azul. No se trata de una obligación legal, sino de una forma práctica de distinguir rápidamente el documento original de una fotocopia. En azul distingues el original de la fotocopia de un vistazo.
Estas precauciones adquieren especial relevancia porque la compra de una vivienda suele representar una de las operaciones económicas más importantes para una familia. El contrato de arras o de compraventa recoge condiciones que pueden afectar al precio, los plazos y las obligaciones de las partes, por lo que cualquier modificación posterior puede tener consecuencias importantes.
Dedicar unos segundos a estas comprobaciones puede evitar problemas posteriores. No firmar con prisas, eliminar cualquier espacio susceptible de ser completado y rubricar todas las hojas: tres gestos sencillos con los que se busca reducir el riesgo de que el documento pueda modificarse después de haber sido aceptado.