Hemos pasado un verano de grandes incendios donde además de la naturaleza se han destruido numerosas viviendas. También en invierno se producen accidentes por estufas mal apagadas o durante todo el año incendios por temas eléctricos.
Un seguro de hogar con cobertura de incendio suele proteger tanto la vivienda como tus pertenencias, pero depende mucho de la póliza contratada.
¿Qué suele cubrir en caso de incendio?
- Daños en la vivienda (continente)
Puede cubrir los daños causados por el fuego en:
- Paredes, techos y suelos.
- Puertas y ventanas.
- Instalaciones eléctricas, de agua y calefacción.
- Elementos fijos de la vivienda.
- Tus pertenencias (contenido)
Si tienes asegurado el contenido, normalmente incluye daños a:
- Muebles.
- Electrodomésticos.
- Ropa y objetos personales.
- Otros bienes declarados en la póliza.
- Daños por humo
Aunque el fuego no destruya directamente una habitación, los daños provocados por humo y hollín suelen estar cubiertos. - Explosión y daños relacionados
Muchas pólizas incluyen también explosiones, implosiones y, según las condiciones, daños derivados de la actuación de los bomberos. - Gastos adicionales
Dependiendo del seguro, puede cubrir:
- Gastos de extinción.
- Limpieza y retirada de escombros.
- Alojamiento temporal si la vivienda queda inhabitable.
- Traslado o almacenamiento de bienes.
- ️ Reparación o reconstrucción.
¿Qué puede no cubrir?
Hay exclusiones frecuentes, por ejemplo:
- Incendios provocados intencionadamente por el asegurado.
- Daños por falta grave de mantenimiento, según las circunstancias.
- Objetos de gran valor no declarados específicamente.
- Viviendas o contenidos asegurados por un valor inferior al real (infraseguro).
Lo más importante: continente y contenido
Si eres propietario, normalmente interesa asegurar:
- Continente: la estructura y elementos fijos.
- Contenido: tus muebles y pertenencias.
Si estás de alquiler, normalmente te interesa especialmente asegurar el contenido y la responsabilidad civil.
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